En todo sistema evolucionable, el estancamiento es un
indicador negativo. También se dice en la sabiduría tradicional: “Si no
avanzas, retrocedes”.
Este jugador peruano, en la mejor casa del fútbol del mundo,
ha conseguido enraizar y desarrollar; evolucionar en su juego de sólo una
pequeña parte en su vida; cuando la vida de un jugador rara vez va más allá de
veinte años.
El concepto clave de
calidad es “Evolucionar”; y en esa dirección, en cada partido juega mejor;
aplica, lo que parecen no entender la mayoría de jugadores; “inteligencia
deportiva”; con ella va creando nuevas formas de jugar.
El deporte, el de competencia, no es sólo cosa de músculos,
huesos, articulaciones, y azúcar;
también es de cerebro para manejarlos; especialmente cuando se está agotado
para pensar rápido y con músculo cansados, hacer esfuerzo para el éxito del
momento.
En cualquier actividad humana, existen la “Rachas”; o periodos
de buena o mala suerte; en realidad de buenos o malos rendimientos, dentro de
las leyes naturales. Los humanos no son máquinas de rendimientos homogéneos hasta
su destrucción; por ser seres vivos; tienen actividades que los cansan, agotan,
y cuando está agotados comienza a fallar en lo que normalmente son eficientes.
Bueno, los peruanos, aun con la incertidumbre de una
participación en el mundial nuevo, luego de haber perdido absurdamente tantos
puntos, desea que este brillante jugador, junto con otros nacionales con
pruebas también de gran calidad, puedan hacer el milagro, porque eso sería de
clasificar a su selección o de hacer honorables encuentros para ello.
Paolo está en un buen rango de rendimiento; cuando se
termine temporalmente, debe comprender que son naturales los bajonazos; los
humanos son como las pilas eléctricas que dan brillante luz cuando están
cargadas; pero después hay que recargarlas, en estos casos descansando un tiempo
inteligente; con comprensión en el cerebro y paz en el espíritu.


