El ceviche—el solo pensar
en él, empieza la boca a humedecerse, y si a eso le agregamos, en verano, una
fresca cerveza, ¡Ah!...—, el ceviche, decía, es otro plato bandera entre los
peruanos. La base, seguro que con discusiones, está en el pescado, el limón y
la cebolla. Y sin enfrentamientos ideológicos: “La calidad del ceviche
depende de la calidad de los
ingredientes, todos, y del preparador, del conocimiento del cevichero o
cevichera”. Luego, si no hay buen pescado y lo demás, no se producirá un
exquisito ceviche.
En Perú, existen hasta
cuatro regiones naturales: Las Costas; la Sierras, las Selvas, y se le puede
agregar, por leyes internacionales, los Mares dentro de las 200 millas marinas.
En cada región la madre naturaleza, produce diferentes especies vegetales y
animales—abstrayendo a los minerales y tierras irrigacionables, etc. que no es
conferencia de economía—; focalizando en las escamas, se tienen especies
marinas en el mar del sur: Tacna, Moquegua, Arequipa e Ica; en el mar del
centro: Lima Ancash; en el mar del norte: La Libertad, Lambayeque, Piura y
Tumbes— dejando los peces de sierras y selvas; esto es un breve comentario.
No se ha dado aún un
concurso de ceviches por regiones geográficas; donde seguramente, el ganador o
ganadora, que demostrarían sus altas maestrías en ello, se basarían en la
calidad de sus ingredientes para superar la competencia. Es decir: “La calidad
de un producto depende de la calidad de sus componentes y de la alta capacidad de los creadores”.
En Perú, para los peruanos
y peruanas, tal vez sea válida la analogía con el fútbol peruano de actualidad:
no hay buenos jugadores nacionales, no hay entrenadores de calidad. Los mejores
jugadores de futbol producidos en Perú son captados por los grandes clubs del
mundo, quedando los no muy hábiles—sin responsabilidad inicial de ellos; si se
pudiera pedir a la vida cómo queremos ser, seguramente lo haríamos; la realidad
no es así; se nace con ojos verdes, castaños o de otro color y allí queda para
embellecerlos, pero no cambiarlos normalmente.
Un diamante, que nació
diamante, por pulimento en la manos expertas de un joyero, se puede convertir
en un valioso brillante; un trozo de granito, no. Pero si queremos un hermoso
edificio de granito, una poderosa represa para almacenar agua para la agricultura,
colocar una hidroeléctrica, no usamos diamantes.
Lo que desespera a los
hinchas y aficionados en Perú, es que el problemas es de décadas, y no se ve en
el horizonte solución a la medianía, en una región como Sudamérica, donde se
tienen quizás el mejor fútbol del planeta.
Todo tiene causas, es
necesaria la investigación seriamente científica para encontrarlas, y curar la
enfermedad de la baja calidad del fútbol peruano; recordando que los componentes de este
fenómeno social llamado fútbol, son: Jugadores; Entrenadores; Dirigentes;
Estado; Aficionados o consumidores de esta recreación; y Periodismo
especializado, con no sólo narradores de partidos, sino auténticos teóricos,
científicos de él. El fútbol, no es sólo un arte; un buen pescado en malas
manos o mal pescado en buenas manos, no darán excelencia.
Ω





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